Primero, es importante entender el origen de la Revocaci贸n de Mandato. Hist贸ricamente, el 铆mpetu de la oposici贸n ha sido lo que impulsa el desarrollo democr谩tico mexicano. En esta ocasi贸n, ha sido el mismo gobierno morenista quien ide贸 y ratific贸 la Ley de Revocaci贸n de Mandato en agosto de 2021 bajo el pretexto de integrar al sistema pol铆tico un peso y contrapeso adicional que est茅 completamente en manos de los ciudadanos.
La ley requiere que los ciudadanos, no un partido o gobernante, consigan que un 3% de la lista nominal electoral en m铆nimo 17 entidades federales (unos 2.5 millones de votantes) firme una petici贸n. Aunque Instituto Nacional Electoral (INE) valid贸 m谩s de 11 millones de peticiones en diciembre de 2021, la convocatoria la organizaron servidores p煤blicos e individuos asociados con Morena, no un grupo de sociedad civil independiente. Esto no solo constituye una posible violaci贸n constitucional, sino tambi茅n confirma que el novedoso ejercicio se estableci贸 por motivos sumamente politizados.
A la vez, el mismo congreso que decret贸 la Ley de Revocaci贸n de Mandato le redujo el presupuesto al INE, aparato que organiza la consulta, por un monto de 5 mil millones de pesos, equivalente al costo estimado de la consulta de revocaci贸n de mandato. El recorte presupuestal fue avalado por la Suprema Corte de Justicia, que le recomend贸 al aparato electoral solicitar fondos adicionales a la Secretar铆a de Hacienda, petici贸n que prontamente fue rechazada. Tal incongruencia de exigir una consulta pero negar el financiamiento necesario para realizarla tambi茅n sugiere un estilo de juego sucio.
Por ende, hace falta examinar a detalle el prop贸sito impl铆cito de este proceso. En teor铆a, este proceso de democracia directa es el primero en brindarle al electorado mexicano un mecanismo para remover a un presidente por falta de confianza p煤blica. No obstante, AMLO cuenta con niveles de aprobaci贸n por encima de cualquiera de sus predecesores y en pocas ocasiones por debajo de 60%, eliminando la necesidad de organizar una campa帽a costosa y aparatosa. En efecto, al menos que una porci贸n significativa de la oposici贸n y una porci贸n m铆nima del bando pro-AMLO salgan a votar, es altamente probable que los resultados salgan a favor del presidente, sean o no vinculatorios.
Pero 驴vale la pena tanto alboroto simplemente para recalcar su aprobaci贸n p煤blica y supuestamente poner el ejemplo para futuros mandatarios? Un gobierno no invertir铆a tanto tiempo, dinero ni inercia pol铆tica en un proceso que ponga a su fuente de poder en riesgo; tampoco lo har铆a sin expectativas de lucro pol铆tico.
Entonces, 驴qu茅 m谩s espera ganar AMLO este 10 de abril? Para contestar esa pregunta, se tiene que evaluar las posibles consecuencias de la consulta y apreciar que cada alternativa conlleva oportunidades pol铆ticas para el presidente.
El escenario menos turbulento consiste de resultados a favor de AMLO con una participaci贸n electoral por debajo del 40% de la lista nominal. En esta situaci贸n, el presidente ganar铆a en t茅rminos est茅ticos y ret贸ricos: celebrar铆a el triunfo y en base a 茅l argumentar铆a que, si no fuera por el fracaso del INE y los intereses interpuestos de la oposici贸n neoliberal, un resultado vinculatorio habr铆a salido a su favor.
En escenario un poco m谩s tenso, los resultados en contra de AMLO no atienen el umbral de participaci贸n necesario, enfureciendo a AMLO lo suficiente como culpar al INE por la falta de participaci贸n y descartar los resultados por eso mismo. Los ataques en contra del INE bajo estas circunstancias podr铆an agudizarse. AMLO podr铆a calumniar al aparato electoral a tal grado que demande su disoluci贸n. Sin embargo, este escenario no es el m谩s preocupante.
Un resultado vinculatorio, en cualquier direcci贸n, traer铆a riesgos a la democracia mexicana. Si m谩s del 40% del electorado mexicano participa en la consulta del 10 de abril, las consecuencias menos severas surgir铆an de un resultado a favor del presidente, pero conllevar铆an riesgos significativos. AMLO podr铆a pescarse de resultado vinculatorio positivo para justificar cualquier maniobra pol铆tica bajo el pretexto de que M茅xico lo respalda 鈥 especialmente si sostiene altos niveles de aprobaci贸n. Podr铆a incluso tergiversar tal resultado para extender su mandato presidencial. Por supuesto, esto queda por encima de la ley, pero el peligro de esta alternativa es que le abrir铆a las puertas para ir debilitando y desmoronando las instituciones democr谩ticas, socavando a los controles y contrapesos del sistema pol铆tico mexicano paulatinamente hasta obtener control absoluto.
A煤n peor, un resultado vinculatorio negativo podr铆a quebrar el r茅gimen democr谩tico mexicano que hemos construido ladrillo por ladrillo durante m谩s de medio siglo. Si el electorado decide de manera contundente que el presidente debe darse de baja, es poco probable que AMLO acceda. El presidente que tiene tanta experiencia acusando a sus oponentes de fraude electoral ahora cuenta con el respaldo de una mayor铆a legislativa, de su propio partido pol铆tico (que es joven pero fuerte), de las Fuerzas Armadas Mexicanas y de la mayor铆a de los mexicanos (seg煤n las encuestas). Un hombre as铆 no suelta el poder por m谩s democr谩tico que se jacte, en especial si la pregunta en la papeleta condiciona su revocaci贸n en la 鈥減茅rdida de la confianza.鈥 En este escenario, M茅xico entrar铆a en una crisis constitucional que gestionar铆a un Congreso sesgado y tenso e implementar铆a un aparato militar sumamento dispuesto a actuar. Bajo estas circunstancias, la fragil democracia mexicana f谩cilmente podr铆a desmoronarse, naufragando el futuro pol铆ticio de M茅xico en un mar de incertidumbre.
Si bien, ojal谩 M茅xico alg煤n d铆a llegue al punto en el que sus dirigentes gubernamentales tomen parte activa en el desarrollo y fortalecimiento de las instituciones y procesos democr谩ticos del pa铆s, pero ser铆a un error asumir que nuestro 谩mbito pol铆tico ya haya atenido ese nivel de madurez. Los argumentos morenistas de que 鈥渆l pueblo pone y el pueblo quita鈥 meramente usan la democracia como excusa para mobilizar a su base partidista con fines de acrecentar su control pol铆tico.